
Es por tanto una emoción
universal y conocida por todos nosotros. Pero ahora bien, seguro que ahora
mismo te estará viniendo a la mente esas personas que sin saber por qué, parece
que siempre estén de mal humor. Personalidades con la que no es fácil
interactuar, comunicar o incluso relacionarse, ya que a la mínima, pueden tener una reacción negativa. Es algo
muy característico. Aunque también hemos de hacer algo de introspección y
pensar en nosotros mismos. ¿Qué es lo que habitualmente genera en ti el mal
humor? ¿Cómo lo gestionas, cómo lo afrontas? Analicemos un poco el tema.
¿QUÉ DESENCADENA EL MAL HUMOR?
El mal humor puede nublar
momentáneamente nuestro ánimo. Es una molesta losa que nos bloquea y nos
inflama. Las circunstancias que lo desencadenan pueden ser varias, veamos
algunas:
-Expectativas no cumplidas: en
ocasiones esperamos que las cosas se sucedan según los parámetros que tenemos
marcados. Sobre ideas que nosotros mismos juzgamos como esperables y correctas,
esas que marcan el equilibrio de nuestra vida. Hay personas que son muy
estrictas en esta dimensión y que no toleran cualquier cambio o diferencia de
acuerdo a su esquema personal, de ahí que muestren más habitualmente esas
explosiones de mal humor. Otros en cambio, tienen un nivel de resistencia más
alto, un límite más flexible donde esas expectativas no son tan férreas, y por
tanto, sus enfados no son tan intensos.
-Negación de la realidad: seguro
que conoces a ese tipo de personas que no terminan de asumir determinadas
cosas. Cambios, variaciones... caracteres que en cierto modo no acaban de
entender el ahora o el presente, y quedan anclados en un momento del pasado
donde se sentían más capaces o seguros. Se sienten frustradas y continuamente
molestas.
-Exceso de egocentrismo: muy
característico, sin duda. Esas personalidades que están solo centradas en sí
mismas y que no aceptan opiniones, o puntos de vista diferentes al suyo, están
irremediablemente condenados a un mal humor continuo. No existe altruismo,
nunca ceden, el yo ejerce una fuerza centrípeta donde todo va hacia ese
interior en continuo enfrentamiento con el mundo que le rodea. ¿Te suena este
rasgo de personalidad? seguro que sí.
LOS EFECTOS POSITIVOS DEL MAL HUMOR
¿Cómo, que el mal humor tiene su
parte positiva? Desde luego, bien manejado y gestionado para que dure lo menos
posible, siempre nos proporcionará beneficios aceptables. Tal Ben Shahar, un
profesor de Psicología Positiva en la Universidad de Harvard, el mal humor
actúa como una especie de válvula con la cual aliviar la presión a la que en
ocasiones, estamos sometidos. Es algo habitual. Un problema en el trabajo, una
diferencia con un amigo, con un familiar, todo ello nos pone en una situación
determinada donde la finalidad, es obligarnos a tener que enfrentarnos a algo.
A aceptar una circunstancia.
Si yo me bloqueo y me enfundo en
este mal humor de modo permanente, jamás lograré avanzar o asumir el problema.
Pero si me enfado, asumo mi rabia, mi mal humor para luego buscar algo de
alivio en un paseo para aclarar las ideas y descansar la mente, seguramente
acabaré gestionando hábilmente dicha situación. Lo creamos o no el mal humor
puede mejorar nuestras capacidades para afrontar problemas, una irritabilidad moderada nos pone alerta sobre
un mundo que no siempre debe ser como nosotros esperamos. Es una lección que
debemos aprender y saber afrontar. Si reaccionamos ante algo es porque somos
humanos y emotivos, las emociones son esas pulsiones que nos modelan y nos
enseñan. Si te enfadas, si sufres una explosión de mal humor, indaga en ti
mismo y pregúntate qué la motiva y cómo puedes resolverlo.
En ocasiones no son más que
insignificancias que olvidamos en unos minutos, pero en otras ocasiones, nos
dan un toque de atención de ese mundo externo del que debemos aprender
continuamente, ahí donde no vale el victimismo ni el egocentrismo. Defiéndete o
acepta, mitiga el mal humor buscando un instante de soledad o un rato de
compañía. No te obsesiones con las cosas, la vida, a veces, es más fácil de lo
que piensas.
Fuente: http://lamenteesmaravillosa.com/de-donde-viene-el-mal-humor